Historia del club

  • El surgimiento del equipo

    • Alineación del primer equipo
    • Los primeros enfrentamientos
    • Los primeros enfrentamientos
    • Los primeros enfrentamientos

    Los orígenes del Club se remontan a los años treinta. El espectáculo giraba en torno de unos cuantos equipos, la mayoría capitalinos, integrantes de la Liga Mayor: Asturias, América, Atlante, España y Necaxa, que dominaban la escena. En provincia, en las ciudades de Guadalajara, León, Pachuca y Orizaba, aunque no con la misma fuerza, los campeonatos balompédicos cada vez eran más numerosos.

    En la Universidad Nacional Autónoma de México, el futbol ya era popular aunque la pasión se desbordaba en los emparrillados del futbol americano. Dentro de su calendario deportivo anual, la UNAM organizaba torneos internos –llamados Interuniversitarios– donde competían las Escuelas de Ingeniería, Medicina, Leyes, Ciencias Químicas, Veterinaria, Comercio y Arquitectura. Los clásicos (Ingeniería contra Arquitectura, Leyes contra Comercio y Medicina contra Veterinaria) eran esperados con pasión por la comunidad estudiantil, que no contaba con las magníficas instalaciones de hoy en día.

    El deporte, como parte de la formación integral recibida por los universitarios, estaba presente desde entonces, y el balompié se consolidaba poco a poco. Los representativos de la UNAM jugaban en los campos de la fábrica Euzkadi y, en ocasiones, en los feudos del Necaxa, Asturias o el España.

    En 1937 se hizo el primer intento serio por ingresar a la Liga Mayor, sólo que el equipo Marte –con dos títulos a su cuenta– ganó ese derecho y el sueño debió posponerse hasta 1954. En esa transición se vivió una época de penurias signada por la falta de apoyo económico, el peregrinar por distintas canchas además de ver partir a los mejores exponentes.

    Fue durante la gestión del Rector Nabor Carrillo Flores cuando se presentó la oportunidad de afiliarse a la Liga Mayor, mas no en la Primera División, como se deseaba, sino en la Segunda. Para entonces el representativo de la UNAM se había impuesto en los Juegos Nacionales Estudiantiles y muchos de sus jugadores eran ya profesionales.

    La Ciudad Universitaria ya era el centro del saber, la ciencia y la cultura del país, y ahí, en medio del campus, se levantaba desde 1952 el Estadio Olímpico Universitario: la futura casa de los Pumas.

    La casa de los universitarios y la enorme cantera que significaban sus estudiantes eran signos de buenos augurios. La prensa nacional opinaba favorablemente sobre la presencia de un equipo universitario y el sueño se cristalizó en agosto de 1954, cuando la Federación Mexicana de Futbol anunció oficialmente el ingreso del equipo de la UNAM.

  • Primer partido oficial

    • Equipo de 1958

    En 1954 se dieron las condiciones para que el cuadro representativo de la Universidad forjara su camino en el futbol profesional. Al majestuoso estadio se sumaba el interés estudiantil en este deporte, y el apoyo económico al equipo por parte del Ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez, padre, en aquel entonces Director de Obras Públicas del Departamento del Distrito Federal, un amante del futbol y de la UNAM, que había sido Presidente del Atlante.

    Los argumentos sobre el entusiasmo de los universitarios y la conveniencia que reportaría para los estudiantes tener un conjunto representativo jugando en la grama del Olímpico Universitario fueron definitivos, y así, el equipo de la Universidad era presentado a la prensa nacional que vaticinaba:

    “Con jugadores muy apreciables y prospectos magníficos de donde pueden surgir de pronto grandes figuras del futbol mexicano, con el tesoro de su juventud y el aliento de su entusiasmo, se presentaron los jóvenes universitarios... No hay duda, el futuro está en las canchas estudiantiles y en los llanos de los olvidados”.

    Y llegó el día: el primer partido oficial de la escuadra de la UNAM se jugó el 12 de septiembre de 1954, contra el Monterrey, en la cancha del Estadio Tecnológico de la capital neoleonesa. El resultado fue adverso: el equipo universitario, novato e inexperto, cayó por 3 a 1.

    Las dificultades se presentaron desde el mismo debut y a la derrota frente al Monterrey siguió una difícil temporada. Los pupilos del tico Rodolfo Muñoz Butch, extraídos principalmente de las Facultades de Ingeniería, Arquitectura y Leyes, apenas pudieron finalizar la campaña 1954-55 en el octavo lugar general.

    Las riendas le fueron encomendadas a Donato Alonso, ex jugador del España, al siguiente año. Aunque la incorporación de nuevos jugadores provenientes de las Escuelas y Facultades de la UNAM era constante, los resultados no fueron lo esperado: sólo se alcanzó la sexta posición.

    El campeonato 1956-57 fue negativo: el cuadro universitario sólo alcanzó dos triunfos durante todo el torneo y terminó en el último lugar. Era necesaria una reestructuración y las autoridades universitarias decidieron retirar al conjunto por un año.

  • Regresan los Pumas a Segunda División

    • Partido de ascenso 1962
    • Reunión con el rector

    Con el apoyo del Patronato Universitario, a cuya cabeza se encontraba el Contador Público Javier Ortiz Tirado, la UNAM fue readmitida en la Segunda División en la temporada 1958-59. Héctor Ortiz, ex integrante de la Selección Nacional, fue nombrado a la cabeza de los universitarios. Ortiz sentaría las bases para la futura consolidación de los Pumas en el panorama futbolístico nacional atrayendo jugadores universitarios que militaban en equipos profesionales.

    Más adelante se decidió reclutar algunos universitarios de otros conjuntos no profesionales, como Manolo Rodríguez, Jorge Gaitán, Alfredo Tito Zenteno y Carlos Gutiérrez. Y a partir de 1960, Octavio Vial fue el estratega, con lo que el perfil de un cuadro triunfador se estaba conformando. La llegada de cuatro jugadores que ya habían militado en la Primera División (Raúl Chanes, Carlos Calderón de la Barca, Lorenzo García y Gustavo Cuenca) terminó de apuntalar la escuadra en el torneo de 1961-62.

  • El Ascenso a primera división en los 60’s

    • El equipo jugando en 1961
    • Equipo de 1962
    • Equipo de 1964
    • Equipo de 1969
    • El equipo de los 60's
    • Partido de ascenso

    La temporada 1961-62 representó una cerrada contienda desde su mismo inicio. Tres cuadros comenzaron a perfilarse como aspirantes al título: la UNAM, Ciudad Madero y Poza Rica. Durante todo el torneo el liderato se alternó entre los tres equipos.

    Sin embargo, en la penúltima ronda el destino de los universitarios quedó sellado. Gracias a la combinación de resultados, una victoria por 5 a 1 ante el Cataluña de Torreón, el 9 de enero de 1962, en el estadio de Ciudad Universitaria, significó el anhelado ascenso.

    La expectación era notable y la afición llenó el estadio de Ciudad Universitaria por primera vez para un encuentro de los Pumas –privilegio hasta ese momento sólo disfrutado por las huestes del futbol americano–. La mesa estaba puesta y el cuadro auriazul no desaprovechó la oportunidad.

    Lorenzo García, Carlos Calderón de la Barca –en dos ocasiones cada uno– (ambos terminaron empatados como líderes de goleo con 21 tantos) y Manolo Rodríguez dejaron el resultado de la contienda fuera de duda. El conjunto de la UNAM se había impuesto de manera contundente por 5-1 al equipo lagunero. Los aficionados enloquecieron e invadieron el terreno de juego para cargar en hombros a sus ídolos.

  • Inicios en primera división

    • 1o.juego en 1D (62-63)

    Universidad se había convertido en el cuarto equipo de la capital en la Primera División y se unía al América, Atlante y Necaxa. Como justo epílogo, el Rector de la UNAM, el Doctor Ignacio Chávez, recibió a los héroes en sus oficinas de la Torre de Rectoría.

    El primer paso estaba dado para ocupar un lugar de preponderancia en la Primera División. Incluso se mantuvo la base del plantel que obtuvo el ascenso y sólo se tuvieron pocas incorporaciones, entre las que destacaron las del guardameta Ignacio Martínez y las de los brasileños Babá, Sauí Ouracy y Domicio. La permanencia de Octavio Vial auguraba un futuro promisorio.

    Un difícil inicio en la Primera División, en el que se encadenaron seis juegos sin victoria, dieron como resultado una presión sobre Octavio Vial, quien tres encuentros más tarde fue cesado de sus funciones. De manera interina, uno de los refuerzos, el defensa brasileño Carlos Carlito Peters, se hizo cargo del equipo antes de la llegada de don Renato Cesarini.

    La contratación de Renato Cesarini fue un movimiento inspirado de la Directiva encabezada por Ortiz Tirado, Tesorero de la UNAM y Presidente del Club, y el señor Manuel Mangas, “brazo derecho” de Ortiz Tirado en la Tesorería de la UNAM y Vicepresidente de Pumas. Además de lograr guiar a los Pumas a la salvación, también comenzó la etapa de consolidación en el máximo circuito ya que sus técnicas de trabajo, innovadoras para la época, permitieron el surgimiento de futuras estrellas del balompié nacional, como Aarón Padilla, Enrique Borja, Luis Regueiro, José Luis la Calaca González, Miguel Mejía Barón y Héctor Sanabria.

    En total, Cesarini dirigió a los universitarios durante tres años y su legado fue continuado por Ángel Papadópulos. Pese al aporte de cuatro Pumas a la Selección Nacional que compitió en el Mundial de Inglaterra 1966, los primeros años del cuadro de la UNAM en la Primera División no fueron de resultados espectaculares y lo más cercano a un título fue el subcampeonato de 1967-68, bajo las órdenes del técnico peruano Wálter Ormeño.

    En la línea defensiva comenzaba a conformarse la denominada línea de hierro, que adquirió fama de ser casi infranqueable. Con Miguel Mejía Barón y Héctor Sanabria en el centro, apoyados por los laterales Arturo Vázquez Ayala y Genaro Bermúdez, fueron los puntales del equipo durante la parte final de la década de los sesenta y la primera de los setenta.

    Mientras tanto, la administración del Club había variado. Después de haberse creado la Comisión de Futbol en el Consejo Deportivo de la UNAM, en 1967, durante el periodo de Javier Barros Sierra en la Rectoría, se desempeñaron de manera sucesiva en la Presidencia Germán Núñez Cortina, Pedro Andrade Pradillo y Arturo Chávez. Éste último estuvo detrás de la llegada de importantes refuerzos: el serbio Velibor Bora Milutinovic y los brasileños Evanivaldo Castro Cabinho y Spencer Coelho.

  • El club en los años 70’s

    • El equipo de 1971
    • Equipo de 1975

    En 1975, a iniciativa del Rector de la UNAM, Dr. Guillermo Soberón Acevedo, se creó la Asociación Civil que administraría el Club a fin de paliar la difícil situación financiera de la Máxima Casa de Estudios. Las bases estaban colocadas para dar lugar a la etapa más brillante en la historia del Club.

    Tras la constitución de la Asociación Civil en 1975 y la llegada de hombres tan importantes a la dirigencia del Club como los ingenieros Bernardo Quintana Arrioja y Guillermo Aguilar Álvarez, hijo, el futuro era sumamente promisorio ya que apenas conformada la nueva Directiva, los Pumas obtuvieron sus primeros títulos en la Primera División. A la conquista de la Copa México se sumó de inmediato el cetro de Campeón de Campeones, conseguido a expensas del campeón de Liga, el Toluca, por un marcador de 1-0.

    El húngaro Arpad Fekete colaboró como Director Técnico en ambos logros, mismos que se constituyeron en el preámbulo de lo que sería una época histórica del Club.

    A pesar de desarrollar un gran torneo en 1975-76, la primera presentación universitaria en la Liguilla concluyó con una eliminación a manos de Unión de Curtidores en los cuartos de final. Fekete cedió su lugar a su compatriota Jorge Marik.

  • Primer campeonato, temporada 76-77

    • Equipo de 1976
    • Jugada de Spencer en 1976
    • Equipo de 1977
    • Gol de 1977 en campeonato
    • Festejando
    • El equipo en partido

    El ansiado Campeonato de Liga por fin llegó: con el poderío ofensivo como principal argumento, ratificado por la segunda coronación de Evanivaldo Castro Cabinho como líder goleador y el invaluable apoyo de Spencer Coelho, José Geraldo Cándido, Juan José la Cobra Muñante y el surgimiento de Hugo Sánchez, los Pumas ya eran un equipo de leyenda. Una vez superada la primera etapa de la Liguilla, en la cual dejaron en el camino al Cruz Azul, al San Luis y al Atlético Español, el rival en la Final fueron los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara.

    El primer duelo en el Estadio Jalisco terminó sin anotaciones. El cuadro de la UNAM tuvo que jugar en el Estadio Azteca el encuentro definitivo pues las instalaciones de Ciudad Universitaria estaban cerradas a causa de una huelga de trabajadores. Un pase largo de Leonardo Cuéllar, prolongado por Coelho, dejó al Cabo solo frente a la meta de Jorge García Rulfo. Era el minuto 77 y Cabinho no desaprovechó la oportunidad de anotar. Ese gol significó la coronación de muchos anhelos y el anuncio de que el cuadro de la Universidad había llegado a la vanguardia del panorama futbolístico nacional.

    Bora Milutinovic se quedó a cargo del conjunto auriazul al siguiente torneo y la consistencia volvió a ser la marca distintiva de la escuadra. Aunque un total de cinco elementos abandonaron los Pumas durante la Liguilla por el título –cuatro de ellos convocados a la Selección Mexicana y Muñante al representativo de Perú para el Mundial de Argentina 1978-, aún así tuvieron la fuerza suficiente para acceder a la Final, la cual concluyó con un triunfo global de 3-1 para los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Esta filosofía de apoyar al futbol nacional, aun a expensas de perder torneos, ha sido una constante en la mística de la organización.

    El campeonato de goleo individual en la Primera División compartido por dos integrantes de un mismo equipo -única vez en la historia del máximo circuito del futbol mexicano– como Hugo Sánchez y Cabinho, al marcar cada uno 26 tantos, fue el hecho más sobresaliente de la campaña 1978-79, en la cual los Pumas alcanzaron una nueva Final pero cayeron por 2-0 ante el Cruz Azul.

  • Década de los 80’s y el segundo campeonato

    • Equipo de 1981 - Campeón interamericano
    • La afición puma de los 80's
    • Equipo de 1982
    • El gran equipo bicampeón

    Aunque en la temporada 1979-80 ya no se contó con Cabinho, quien emigró al Atlante, Hugo Sánchez reafirmó su contundencia al marcar 29 goles. Pero los Pumas fueron eliminados en la primera ronda de la Liguilla.

    1980-81 fue el torneo de todos los logros. El club consiguió el Campeonato de Liga y sus dos primeros títulos internacionales: la Copa de Campeones y Subcampeones de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Futbol –Concacaf– y la Copa Interamericana, además de ver la partida de Hugo Sánchez rumbo al futbol español para enrolarse con el Atlético de Madrid.

    Los Pumas se vengaron de la derrota sufrida dos años antes a manos del Cruz Azul y lo golearon por 4-1 en el juego decisivo de la Final. Hugo Sánchez, Ricardo Ferretti, Manuel Manzo y Enrique López Zarza fueron los anotadores de una tarde histórica que aún es recordada por la afición con gran satisfacción, ya que además el conjunto tenía una base mexicana, con elementos surgidos de la misma cantera universitaria, la cual era apuntalada por el defensa Jorge Paolino y el mediocampista brasileño Ricardo Tuca Ferretti.

    En 1981 los augurios eran inmejorables. La Universidad Nacional Autónoma de México era verdadero protagonista del balompié nacional. Aunque los dos años siguientes vieron la eliminación de los Pumas durante la fase regular y la partida de Bora Milutinovic para hacerse cargo de la Selección Mexicana con vistas al Campeonato Mundial de 1986, la década siguiente también fue de satisfacciones para la afición Puma.

    Mario Velarde quedó al frente del equipo y mediante el despliegue de un futbol sumamente atractivo, basado en la contundencia ofensiva de sus atacantes –Tuca Ferretti, Luis Flores, Germán Tello y el zurdo Manuel Negrete–, los Pumas desarrollaron campañas sobresalientes en las temporadas 1983-84 y 1984-85. Desafortunadamente, ninguna de ellas se vio coronada con la obtención del título.

    En el primero de dichos torneos, los universitarios quedaron eliminados en tiros penales a manos de las Chivas, mientras que en 1985 una final polémica en contra del América concluyó con la victoria de las Águilas en tres cerrados duelos. Inolvidable fue el arbitraje polémico de Joaquín Urrea en el encuentro decisivo efectuado en el Estadio Corregidora de Querétaro, quien juzgó de manera distinta dos jugadas idénticas (mientras señaló como penal una mano dentro del área de un defensa universitario, no marcó nada en una falta idéntica cometida por un americanista). A lo anterior se sumó un efectivo juego de contragolpe que selló un marcador adverso para la causa universitaria por tres tantos contra uno.

    Un total de seis jugadores fueron seleccionados para representar a México en el Mundial de 1986, por lo que los dos torneos previos al evento -realizados para sustituir el Torneo de Liga- ofrecieron pocas satisfacciones. En cambio, presenciaron la consolidación paulatina de destacados elementos, como Abraham Nava, Alberto García Aspe y Guillermo Vázquez, hijo, entre otros.

    Tras la salida de Mario Velarde, Héctor Sanabria se hizo cargo del equipo en 87-88. Con la incorporación de Luis Flores y Manuel Negrete, tras un breve paso por el continente europeo, los Pumas alcanzaron una nueva final en la cual se vieron las caras nuevamente con el América. A pesar de obtener la ventaja por 1-0 en el partido de ida, realizado en C.U., las esperanzas universitarias se vinieron abajo en el segundo partido efectuado en la cancha del Estadio Azteca. Una exhibición deficiente de la defensa, principalmente del arquero Adolfo Ríos, propició un marcador adverso de 4-1.

    Sanabria partió a Toluca y las riendas del plantel recayeron en el doctor Miguel Mejía Barón, institucional de toda la vida. Sus dos primeros torneos confirmaron que los Pumas desarrollaban un futbol espectacular y efectivo. El chileno Juan Carlos Vera ofreció un brillante enlace al ataque auriazul, en el cual destacaban con luz propia David Patiño, Luis García y –sobre todo en 1989-90– Jorge Campos.

  • Años 90's

    • Equipo de los 90's
    • Equipo de 1991

    La temporada 1990-91 no pudo ser más completa: el liderato general, el equipo más goleador, con más triunfos y con la presencia del campeón de goleo (Luis García). En la Liguilla se impusieron con facilidad a Morelia y Puebla, lo que dejó la mesa puesta para que se realizara la tercera final en siete años entre los Pumas y el América.

    En la ida, el América obtuvo una mínima ventaja de 3-2, pero existía confianza en remontar el marcador adverso. En el encuentro de vuelta, un potente disparo de Ricardo Ferretti –quien había regresado a los felinos para desempeñarse como auxiliar técnico de Miguel Mejía Barón, pero finalmente fue convencido de jugar una última temporada-, a los siete minutos, fue suficiente para coronar al conjunto de la UNAM. Aunque el marcador estaba empatado a tres, los dos goles como visitantes sirvieron como criterio de desempate para que los Pumas consiguieran su tercera corona de liga.

    Luis García permaneció con los Pumas una campaña más y obtuvo un nuevo título de goleo, bajo las órdenes del nuevo entrenador, Ricardo Ferretti. Sin embargo, la salida de notables elementos como Juan Carlos Vera, Alberto García Aspe, Abraham Nava y el retiro del mismo Tuca representaron un duro golpe a las aspiraciones del conjunto, que fue eliminado en los cuartos de final de la Liguilla.

    El periodo de Ferretti se extendió por otros cuatro años más. El equipo mantuvo la regularidad durante todos los torneos y sólo una vez no calificó a la fase final. Además, durante ese lapso se dio el debut de muchos jóvenes, algunos de los cuales alcanzaron gran notoriedad, como Israel López, Braulio Luna, Rafael García, Jesús Olalde y varios más. La salida de Ferretti al término del último torneo largo de la historia (1995-96) también representó el fin de una era en el seno de la institución.

    Con el advenimiento de los torneos cortos, una nueva dinámica se impuso en el torneo mexicano ya que los resultados son exigidos desde el inicio mismo de la campaña a fin de no perder la posibilidad de calificar a la Liguilla ya que una desventaja al comienzo del torneo puede significar la eliminación.

    Con esta nueva modalidad, la Directiva tomó un histórico paso al cesar a Pablo Luna después de sólo seis jornadas en el primer torneo corto (Invierno ’96), ya que la escuadra de la UNAM sólo había conseguido un punto en ese lapso. A continuación, se nombró a Luis Flores como su sustituto y una mejoría gradual se presentó, aunque fue insuficiente para alcanzar la Liguilla.

    Sin embargo, en el Verano ’97 los Pumas disfrutaron del liderato general durante una buena parte del torneo gracias, en buena parte, a la eficacia frente al marco del argentino Cristian Domizzi. Pero en la Liguilla no pudieron refrendar esas buenas actuaciones y fueron eliminados por los Toros Neza, sin Domizzi (lesionado) y con una desafortunada actuación del portero Javier Lavallén.

    Siguió un periodo turbulento en el que Luis Flores fue cesado por la Directiva tras haber apartado del plantel a los argentinos Cristian Domizi y Javier Lavallén. Enrique López Zarza se hizo cargo del timón durante los dos siguientes torneos pero sin poder obtener la calificación a la postemporada.

    Tras la muerte del Ingeniero Guillermo Aguilar Álvarez, hijo, el Rector Francisco Barnés de Castro propuso el nombramiento del doctor Guillermo Soberón Acevedo y del ingeniero Javier Jiménez Espriú, a la cabeza de la Directiva.

    De esta manera, concluyó la administración del Patronato creado en 1975 y cuyas riendas fueron manejadas por Bernardo Quintana Arrioja y Gilberto Borja Navarrete. Los nuevos dirigentes rompieron una tradición al contratar a un entrenador no Puma, pues desde 1977 los técnicos siempre habían sido de extracción auriazul: el argentino Roberto Saporiti para el Invierno ’98.

    Por primera vez en más de siete años, los felinos alcanzaron una semifinal después de dejar fuera al líder general, el Cruz Azul, en los cuartos de final. Una eliminación a manos del Guadalajara por un marcador global de 2-1 dejó un sabor agridulce entre la afición azul y oro ya que el juego de vuelta terminó 1-0 a favor de los tapatíos con un gol del ex Puma Luis García y un arbitraje localista de Antonio Marrufo, quien dejó de marcar dos claros penales.

    La falta de resultados en el Verano ’99 provocó la dimisión de Saporiti y se le encomendó la Dirección Técnica a Rafael Amador. El paro estudiantil que cerró las instalaciones de la UNAM durante más de nueve meses tuvo repercusiones en el plantel porque tuvo que abandonar su sede y mudarse al Estadio Corregidora de Querétaro.

    A pesar de jugar todo el Invierno ’99 fuera de casa, al menos se tuvo la satisfacción de ver cómo Jesús Olalde se coronaba campeón de goleo.

  • Pumas en el nuevo milenio

    • Equipo del 2001
    • Equipo de 2002 en partido amistoso
    • Beltrán y el equipo de 2005
    • El equipo del 2009

    En el Verano 2000, el regreso a la Ciudad Universitaria fue sumamente oportuno. Dos partidos con ex jugadores y la presencia de los Pumas en su casa dieron lugar a un lleno en las tribunas para el partido del 5 de marzo, contra los Tecos, que concluyó con un emocionante triunfo por 2-1. Además, a la contratación de Hugo Sánchez como Director Técnico, a partir de la Jornada 10, se sumó una cadena de resultados positivos que hizo renacer en la afición la pasión por el equipo. Dos espectaculares encuentros frente al Necaxa en los cuartos de final fueron la confirmación del buen momento de los Pumas pero Santos Laguna se interpuso en el camino de los universitarios y los eliminó en las semifinales.

    Divergencias con la dirigencia del Club provocaron la salida de Hugo Sánchez a tres jornadas de iniciado el Torneo de Invierno 2000. De manera interina, la dupla conformada por Javier Garay y Raúl Servín no pudo conducir al conjunto a la calificación y ocurrió lo mismo el torneo siguiente, a pesar de la contratación de Miguel Mejía Barón y los regresos al equipo de los jugadores Miguel España y Juan de Dios Ramírez Perales.

    Sin embargo, después de cinco fechas en el Torneo de Invierno 2001, Miguel Mejía Barón renunció a su cargo y se produjeron cambios a nivel directivo. El doctor Guillermo Soberón Acevedo y el ingeniero Javier Jiménez Espriú dejaron sus puestos de Presidente y Vicepresidente Ejecutivo, respectivamente. Luis Regueiro fue nombrado Presidente del Club el 21 de agosto de 2001.

    Tras un breve interinato encabezado por Hugo Hernández y Rafael Amador, Hugo Sánchez regresó a la Dirección Técnica, el 19 de septiembre de 2001, después de haber evaluado su candidatura junto con las de Luis Flores y César Luis Menotti, entre otros.

    Si bien ese Torneo de Invierno 2001 era un campeonato sin futuro para los Pumas (finalizaron en el último lugar de la tabla general), la mano de Hugo se notó a partir de la siguiente campaña.

    Por principio de cuentas, una modificación de la estructura del Club dio lugar a un nuevo Patronato, encabezado por Arturo Elías Ayub, con el apoyo de Carlos Slim, Alfredo Harp, Joaquín López-Dóriga y Germán Dehesa. Asimismo, se creó la Junta Directiva y el Consejo Técnico Deportivo, del cual, por formalismo ante la Federación Mexicana de Futbol, pasó a ser Presidente Luis Regueiro, como responsable de las actividades deportivas.

    El año 2002 fue pródigo en emociones y logros: a dos terceros lugares siguieron clasificaciones a las semifinales tanto en el Torneo de Verano 2002 como en el de Apertura 2002. A ello se sumó la calificación por primera vez a la Copa Libertadores de América.

    Un complicado Torneo de Clausura 2003, en el cual a la fatiga que representó participar en la Copa Libertadores se agregó un torneo irregular en México, concluyó con la eliminación en la fase regular. En el transcurso de la temporada se dio el relevo de Luis Regueiro por Aarón Padilla Gutiérrez en el Consejo Técnico Deportivo.

    En el Torneo de Apertura 2003, el conjunto universitario alcanzó el liderato general, empatado con los Tigres, pero la mejor diferencia de goles de los regiomontanos les dio la primera posición en la tabla. A pesar de su buena ubicación, los Pumas fueron eliminados por el Toluca en los cuartos de final por un marcador global de 4-2.

  • Bicampeonato 2004

    • Pumas en el apertura 2007

    En el Torneo de Clausura 2004, tras una campaña en la que se establecieron varias marcas del Club en torneos cortos (mayor cantidad de puntos, más goles anotados como equipo y más goles anotados por un solo jugador –Bruno Marioni, campeón goleador con 16 tantos, empatado con Andrés Silvera, de los Tigres-), los Pumas pusieron fin a una sequía de títulos que ya duraba 13 años. Tras dejar atrás al Atlas y al Cruz Azul, disputaron una intensa final contra el Guadalajara. Después de un empate a uno en el Estadio Jalisco, se produjo una igualada a cero en C.U., por lo que se requirieron tiros penales, en los que los felinos se impusieron por 5-4.

    Antes de dos meses, dos trofeos más se habían agregado a las vitrinas del Club: el de Campeón de Campeones, después de imponerse al Pachuca por 7-3 en el marcador global, y el XXVI Trofeo Santiago Bernabéu, al vencer al Real Madrid en su propia casa, por 1-0.

    El año 2004 concluyó de la mejor manera al convertirse los Pumas en el primer (y único hasta el momento) bicampeón en torneos cortos. La escuadra de la UNAM venció de forma sucesiva en la Liguilla al Veracruz, al Atlas y al Monterrey para alzarse con la corona.

    Los siguientes torneos fueron contrastantes, pues el equipo dejó de calificar y perdió las Finales que disputó. Después de que cayeron ante el Saprissa en la Final de la Copa de Clubes Campeones y Subcampeones de la Concacaf 2005, los felinos tuvieron una destacada participación en la Copa Nissan Sudamericana en el segundo semestre del año. Dejaron en el camino a destacados cuadros como Corinthians y Vélez Sársfield, pero cayeron en la Final frente al Boca Juniors en tiros penales, después de dos empates a uno. Para ese momento, Hugo Sánchez había sido relevado como timonel felino por Miguel España.

    Arturo Elías Ayub dejó su cargo en el Club Universidad en diciembre de 2005 y el ingeniero Gilberto Borja Navarrete y los doctores Octavio Rivero Serrano y José Narro Robles ocuparon, de manera interina, la Presidencia del Club. El ingeniero Víctor Mahbub fue nombrado Presidente del Patronato del Club el 24 de febrero de 2006.

    Guillermo Vázquez, Jr., ocupó el cargo de estratega felino durante los últimos cinco encuentros del Torneo de Clausura 2006, en sustitución de Miguel España, pero el conjunto no pudo acceder a la fase final del torneo local y tampoco pudo avanzar en su grupo dentro de la Copa Libertadores.

    Ante los malos resultados, la dirigencia del Club decidió apostar por el regreso de Ricardo Tuca Ferretti como Director Técnico para el Torneo de Apertura 2006. Existía una enorme preocupación por la posibilidad de un descenso a la Primera División A, ya que los Pumas ocupaban el penúltimo lugar en la tabla de cocientes que determina al cuadro que baja a la división inferior. Pero la obtención del segundo lugar en la clasificación general y el regreso a una Liguilla disiparon todas las dudas y encaminaron a los felinos a la salvación, que se concretó en el transcurso del Clausura 2007.

    En el Apertura 2007 los Pumas regresaron a la Final por primera vez en tres años. Antes, en la fase regular se produjo una goleada de 8-0 contra el Veracruz en C.U., la segunda mayor en la historia del equipo y la más grande en la Primera División desde que se establecieron los torneos cortos.

    Ya en la Liguilla, los universitarios dejaron en el camino a dos favoritos –Toluca y Santos Laguna- antes de enfrentarse al Atlante. Después de un empate a cero en Ciudad Universitaria, Atlante, que tenía su primer torneo en Cancún, ganó por 2-1 el duelo de vuelta en el Estadio Andrés Quintana Roo.

    Después de un Clausura 2008 en el que no se alcanzó la calificación, existían ciertas dudas al haber dejado la institución los dos atacantes más productivos del equipo: los argentinos Ignacio Scocco y Esteban Solari. Pero los Pumas supieron reponerse de ello y por tercer año consecutivo avanzaron a la Liguilla en un torneo de Apertura. Sin embargo, Cruz Azul les cortó el paso en los cuartos de final, al ganar con un marcador global de 3-1.

    Pero la revancha estaba a la vuelta de la esquina. El Torneo de Clausura 2009 iba a convertirse en un rápido retorno a la supremacía del balompié nacional. Aunque los Pumas iniciaron prometedoramente el torneo, al imponerse a Necaxa y Santos Laguna en las dos primeras fechas, los resultados no fueron tan satisfactorios en los siguientes compromisos.

    Pero en la Jornada 8 se inició una cadena de ocho juegos sin derrota, que catapultó a los universitarios a los primeros sitios de la tabla, ya que la mayoría de esos compromisos se saldaron con una victoria. Esa consistencia permitió al equipo calificar a la Liguilla anticipadamente.

    Un emotivo regreso en el duelo de cuartos de final contra los Tecos de la Autónoma de Guadalajara y un gol dramático conseguido por Darío Verón, en el último suspiro del juego semifinal contra Puebla, evidenciaron la capacidad del conjunto y la motivación con la que disputaban cada encuentro. Al final, el campeonato conseguido frente al Pachuca, con un gol en tiempo extra de Pablo Barrera, fue el premio justo para un equipo al que hasta entonces se le habían escatimado los méritos en el medio futbolístico del país.

    En el partido de ida, los Pumas jugaron un primer tiempo casi perfecto y mostró claramente cómo los Pumas habían alcanzado su mejor rendimiento en el momento preciso. Dante López, al minuto 21, marcó el único gol del encuentro.

    Aunque parecía poco, la determinación del plantel para superar los momentos difíciles inclinó la balanza en el duelo de vuelta. Dos anotaciones de los hidalguenses no fueron suficientes para impedir la coronación de los universitarios, que lograron el triunfo en el marcador global por 3-2 gracias a tantos de Dante López y Barrera.

  • Torneo Clausura 2009, Sexto campeonato

    • El partido de la victoria
    • Festejando el triunfo
    • Victoria para los Pumas
    • Arrancando el partido de la victoria
    • Pumas campeón 2009

    En el torneo siguiente, Apertura 2009, un paso titubeante en las primeras fechas impidió que la recuperación mostrada en la segunda parte de la campaña alcanzara para calificar a la Liguilla. Pero el evidente progreso mostrado a lo largo de la campaña, se confirmó en el Clausura, rebautizado como Bicentenario 2010.

    Además de lograr establecer una marca de menos goles recibidos en la época de los tornos (únicamente 10 en 17 encuentros), se retomó el papel protagónico en la Selección Nacional al aportar a tres jugadores para la Copa del Mundo 2010.

    Ferretti partió a los Tigres antes del Torneo de Apertura 2010 y las riendas del conjunto fueron encomendadas nuevamente a Guillermo Vázquez Herrera. A pesar de tener un torneo complicado, se alcanzó la calificación a la liguilla en la última jornada gracias a un triunfo sobre el América, por 1-0, en el Estadio Azteca.

    En la fase final resurgió el protagonismo Puma al dejar al líder de la fase regular, Cruz Azul, en los cuartos de final, con un marcador global de 3-2. En semifinales, el futuro campeón, Monterrey, dejó fuera a los universitarios con dos anotaciones en los minutos del encuentro de vuelta, en el Estadio Tecnológico.

  • Séptimo campeonato

    • Alineación del séptimo campeonato
    • Festejando el septimo campeonato
    • Jugando por el septimo campeonato

    En el Torneo de Clausura 2011 se ratificó el excelente nivel alcanzado por los Pumas y ocuparon el liderato general durante la mayor parte de la campaña y sólo lo cedieron en la última jornada, lo que no hizo desmerecer el desempeño general de la escuadra.

    En la liguilla, un titubeo inicial al caer ante Monterrey por 3-1, en el juego de ida de los cuartos de final, fue contrarrestado con la victoria de 2-0 en la vuelta y el pase a las semifinales. A partir de ese instante, los Pumas se volvieron a mostrar como un equipo poderoso y se impusieron con autoridad a Guadalajara (3-1 global en semifinales) y Monarcas Morelia (3-2 global en la Final).

    De esta forma, se alcanzó la séptima corona en la historia del Club Universidad, lo que lo consolida como el quinto equipo más ganador en la historia del futbol profesional mexicano, donde únicamente lo superan Guadalajara (11), América (11), Toluca (10) y Cruz Azul (8).