El sueño que tenían, lo pueden ver cumplido a través de mí: Alexa Huerta
El sueño que tenían, lo pueden ver cumplido a través de mí: Alexa Huerta
- La jugadora del primer equipo femenil de Pumas cuenta su historia y recuerda la forma en la que cumplió el anhelo de ser futbolista profesional
“La cultura mexicana está en mi sangre y es algo que vivía día con día, aún estando en Estados Unidos. Mis papás mantuvieron viva esa cultura, agradezco muchísimo que me dejaron conectar con mis raíces”, compartió Alexa Huerta, futbolista de Pumas quien parecía tener un camino de su vida claro, luego de graduarse como universitaria en Texas, pero el futbol tenía un destino muy diferente para ella.
Desde Cantera y Ciudad Universitaria, Alexa Huerta sonríe, cuenta su historia y recuerda cómo su vida ha cambiado a lo largo de sus 22 años, pero hoy se encuentra en un lugar que representa el sueño de ella y sus seres queridos.
“Pumas es especial. Mi familia siempre ha sido de Pumas de toda la vida, son de Goya siempre. Poder pisar Ciudad Universitaria y saber lo que conlleva para mi familia es un sentimiento muy especial que cuesta explicar. Cuando llegó la oportunidad, lloró toda la familia. Es lindo porque sé que el sueño que ellos tenían ahorita lo pueden ver cumplido a través de mí. Pumas es histórico por su cantera y en el futbol mexicano, se siente muy bonito formar parte de esta historia”.
Nacida en California, pero acostumbrada a ser nómada desde su infancia, Alexa tuvo unos ajetreados primeros años de vida, ya que se mudó de Los Ángeles a San Antonio y luego a Austin. “Toda mi infancia me he movido de casas y de muchos lugares, por lo que estoy acostumbrada a esta vida de cambiar rutinas y de vivienda”, comentó.
Dentro de todos sus cambios de casa y mudanzas, el futbol fue una de las grandes motivaciones de su familia, que habían emprendido una aventura en suelo norteamericano. “Mis hermanos me cuentan historias donde me decían que era muy rápida y yo aceleraba más o me iba con el balón. Son cosas lindas de haber estado en ese ambiente, aunque siento que fue un poco difícil tener amigos y estarme moviendo de casa en casa. Mis hermanos me llevan muchos años y ya estaban fuera cuando yo estaba creciendo. Sin embargo, el futbol fue lo que me ayudó a tener esas amistades y esa familia que también puedo escoger dentro de la cancha”, señaló.
Alexa comenzó a dar sus primeros pasos en el futbol en algunas academias de futbol en Estados Unidos. Pese a sentirse avergonzada y a las ofensas de otras personas, ella se vinculó con el futbol desde su primera década de vida. “Empecé a jugar a los ocho años. De pequeña era muy penosa, veía a los niños jugar y me daba pena ir con ellos. Cuando cumplí ocho años, jugué en una academia de futbol donde solo había niños, por lo que me daba más pena y miedo”.
“Cuando empecé a jugar con ellos me hacían burla diciéndome "no sabes" o "eres niña". Eso no me animaba tanto a seguir, pero estoy muy feliz de haber dado ese paso porque ahí conecté. Luego empezaron a llegar más niñas y después de dos años pude jugar en un equipo de puras niñas contra otros equipos femeniles. Mi papá era entrenador en esa academia, tenía varios equipos y ahí fue donde me integré”.
“Mi día a día era ir en las mañanas con mis papás, que trabajaban limpiando restaurantes, me dejaban en la escuela todo el día, venían a recogerme e íbamos a entrenar. Tenía que esperar a que mi papá terminara los entrenamientos para llegar a casa a dormir. En los caminos al entrenamiento iba haciendo la tarea y comía en el carro. Es bonito reflexionar sobre eso y ver qué tanto se ha crecido”, reconoció.
Su vida académica es uno de los logros más importantes que Alexa presume, ya que se graduó de la carrera de kinesiología, donde pudo entrar a la universidad a través de su talento en el futbol, por academias llamadas College Showcases, donde iban visores a captar futbolistas para las universidades.
“Me contactó el entrenador de una universidad, fui a un campamento allá y me dieron beca completa. Mi carrera era de cuatro años, pero la terminé en dos años y medio. Estudié kinesiología con un enfoque en negocios del deporte. Aprendí cosas de lo que hacen los fisioterapeutas junto con clases de negocios y marketing. Me gustó combinar varias áreas para entender todo lo que conlleva organizar un día de partido más allá de lo que pasa en la cancha”, compartió.
Su vida dio un giro total cuando, a poco tiempo de graduarse, tuvo la oportunidad de llegar a la Liga MX Femenil y convertirse en futbolista profesional, lo que implicaba dejar su vida en Estados Unidos y vivir en México.
“Todavía no terminaba la universidad, pero adelanté mis materias, tomé dos clases en verano y mi último semestre lo llené con seis clases para graduarme. Estuve en Atlas, me dijeron que les gustó mucho mi trabajo y que regresara al graduarme para poder registrarme. Justo antes de concluir, me llamaron diciéndome que me necesitaban de inmediato. Les pedí terminar mis exámenes finales, en cuanto los terminé, volé allá, me hicieron las pruebas y al segundo día me ofrecieron contrato. Después volé a Houston a graduarme, vi a mi familia, fuimos a comer y empaqué mis cosas para regresar a México. Fue todo muy rápido, pero no lo cambiaría por nada”, recordó la mediocampista.
Luego de un exitoso paso por Atlas, Huerta llegó a Pumas para el torneo Clausura 2026, donde fue una pieza importante para el proceso que iniciaba con Roberto Medina, al jugar en los 17 encuentros de la fase regular y sumar más de mil minutos en la campaña.
“Me gusta muchísimo todo aquí en Pumas, es muy bonito llegar a entrenar, disfrutar del entrenamiento y sentirte cómoda en el ambiente. Las instalaciones están muy bonitas y mis compañeras están muy unidas. Me gusta aprender de las jugadoras con más experiencia. Yo soy joven y algunas me llevan 10 años, así que haciéndoles preguntas y viendo lo que hacen día a día, sigo creciendo”.
“Siento que la directiva ha respaldado al lado femenil, nos han apoyado muchísimo. Siempre están al pendiente en los entrenamientos y partidos, invirtiendo en nosotras, lo cual es muy importante”, argumentó la mediocampista.
Luego de 27 partidos portando los colores azul y oro, Huerta destaca a la gran afición de Pumas que se ha encontrado y que cada partido se da cita en el Estadio Olímpico Universitario para apoyarlas e impulsarlas a dar lo mejor. “Muchísimas gracias por estar ahí. No saben lo bonito que se siente escuchar el Goya cuando nos están alentando, es un sentimiento muy especial. Los partidos al mediodía no son nada fáciles y siempre están echándonos porras, así que les agradezco de todo corazón”, añadió.
“De niña dices: ‘Sí, quiero jugar’, pero estando aquí ves lo que es ser una futbolista profesional fuera de la cancha, el saber manejar tus tiempos y recordar que también eres humana. Eres futbolista, pero también tienes que ser Alexa. Es importante recordar esa parte para no perderte a ti misma. Es muy bonito porque las niñas chiquitas que están viendo esto pueden soñar con estar aquí y tener mucho más apoyo en el futuro”, concluyó Alexa Huerta, una de las grandes historias del equipo femenil de Pumas, a quien la vida, el destino y el futbol le tenían un gran cambio de guion en su historia.